Gran parte de la gente dice no tener miedo a nada, de hecho si vas por la calle y le preguntas a alguien de qué se asusta no te lo dirá; pero nuestro idioma demuestra lo contrario, pues hay una amplia gama de palabras referidas a miedos o temores: claustrofobia, agorafobia, acrofobia, anglofobia, homofobia, islamofobia, xenofobia…
Una persona claustrofóbica es aquella que tiene miedo a los lugares cerrados, el DRAE la define como “Angustia producida por la permanencia en lugares cerrados”. Un claro ejemplo son los ascensores donde alguien con claustrofobia no sería capaz de subir por miedo a quedarse atrapado/a. El término que designa este miedo proviene del latín claustrum (encierro) y del griego φοβία (temor).
Una vez que conoces la procedencia de esta palabra, resulta más fácil descubrir el nombre de otros miedos, como su antónimo agorafobía, miedo a los lugares abiertos o según el DRAE: “En psiquiatría, sensación morbosa de angustia o miedo ante los espacios despejados, como las plazas, las avenidas, etc.” Este vocablo viene del griego ἀγορά (plaza pública) y φοβία.
También la gente suele temer a las alturas, y a esto se lo denomina acrofobia y este, como el anterior, procede del griego (ἄκρα –cima, punta- y φοβία); aunque a este problema también se le puede conocer como vértigo, que procede del latín vertīgo, -ĭnis (movimiento circular), que es una “sensación de inseguridad y miedo a precipitarse desde una altura o a que pueda precipitarse otra persona”.
Uno de los miedos más polémicos es la homofobia, que está definida en el DRAE como “una aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”, aunque hay quien también incluye dentro de esta fobia el rechazo hacia los bisexuales y transexuales. Esta palabra proviene de del griego ὁμός (igual o semejante) y φοβία.
En resumen, nuestro idioma es muy rico en este aspecto de la lengua, ya sea porque realmente todo el mundo siente miedo de algo o porque en algún momento hubo suficientes personas que manifestaron miedo a algo y se tuvo que inventar una palabra para referirse a eso.
La conclusión es que da igual a qué le tengas miedo, probablemente exista una palabra para designarlo.
Candela ha redactado este estupendo texto expositivo como trabajo de clase y tomando por referencia el texto atribuido a Pérez Reverte sobre la riqueza lingüística del castellano para aludir al aparato genital masculino.
¿Pero hay en él una tesis argumentativa personal de la autora o es meramente de tipo expositivo?
Lee y comenta...
La palabra con más sinónimos
por Candela Vidal Blanco, de 1º de Bachillerato A
Una de las palabras con más sinónimos en el
lenguaje castellano, que hace referencia a la mujer que mantiene relaciones
sexuales a cambio de dinero, es prostituta,
o más comúnmente, puta. Se trata de
un ejemplo de la riqueza lingüística en esta lengua y denota el machismo que
todavía está presente en la sociedad, pues muchas veces se utiliza como
insulto, y no solo hacia las mujeres que ejercen esta profesión.
El término más digno que se emplea para
denominar a estas mujeres es “trabajadora sexual”, pero tienen infinidad de
nombres más que son altamente despectivos y que son utilizados incluso por los
hombres que disfrutan de sus servicios, como es el caso de “cualquiera” y “mujerzuela”.
También son conocidas como “rameras”, pues
hubo un tiempo en el que colocaban un ramo de flores en el balcón o la entrada
de su vivienda para ser localizadas por sus clientes.
“Furcia”,
“fulana”, “meretriz”, “hetaira”, “cortesana” y “mujer de la mala vida” son
otros apodos que se les imponen. También son llamadas peyorativamente “perras”,
considerando que son como la hembra del perro cuando entra en celo y es seguida
por varios machos que esperan copular con ella. El caso de “zorra” y “pécora”
(proviene de pecus, que en latín
significa “res”) es similar, ya que la característica más identificativa que
poseen es la astucia, de la cual se sirven para atraer a los machos.
Por “culpa de” Mesalina, esposa del emperador
romano Claudio, quien era conocida ser muy poderosa y tener costumbres
disolutas, también se les atribuye ese nombre.
“Suripanta” (mujer ruin y despreciable), “barragana”
(mujer que vive con un hombre sin estar casada con él), “coima”, “pelandusca”, “trotacalles”,
“buscona”, “mujer pública”, “perdida”, “mantenida”, “lagartona” y muchos más
son nombres que se les adjudican a estas mujeres “de vida alegre” que, a veces,
la tienen muy difícil.
Después, si te parece, párate a realizar estos ejercicios:
Resume el texto brevemente.
Justifica su tipología textual.
Redacta un comentario a propósito de su adecuación y de su coherencia.
Analiza los principales mecanismos de cohesión.
ROMANCE DE LA DERIVADA Y EL ARCOTANGENTE
Veraneaba una derivada enésima en un pequeño chalé situado en la recta del infinito del plano de Gauss, cuando conoció a un arcotangente simpatiquísimo y de espléndida representación gráfica, que además pertenecía a una de las mejores familias trigonométricas.
En seguida notaron que tenían propiedades comunes.
Un día, en casa de una parábola que había ido a pasar allí una temporada con sus ramas alejadas, se encontraron en un punto aislado de ambiente muy íntimo. Se dieron cuenta de que convergían hacia límites cuya diferencia era tan pequeña como se quisiera. Había nacido un romance. Acaramelados en un entorno de radio épsilon, se dijeron mil teoremas de amor.
Cuando el verano pasó, y las parábolas habían vuelto al origen, la derivada y el arcotangente eran novios. Entonces empezaron los largos paseos por las asíntotas siempre unidos por un punto común, los interminables desarrollos en serie bajo los conoides llorones del lago, las innumerables sesiones de proyección ortogonal.
Hasta fueron al circo, donde vieron a una troupe de funciones logarítmicas dar saltos infinitos en sus discontinuidades. En fin, lo que eternamente hacían los novios.
Durante un baile organizado por unas cartesianas, primas del arcotangente, la pareja pudo tener el mismo radio de curvatura en varios puntos. Las series melódicas eran de ritmos uniformemente crecientes y la pareja giraba entrelazada alrededor de un mismo punto doble. Del amor había nacido la pasión. Enamorados locamente, sus gráficas coincidían en más y más puntos.
Con el beneficio de las ventas de unas fincas que tenía en el campo complejo, el arcotangente compró un recinto cerrado en el plano de Riemann. En la decoración se gastó hasta el último infinitésimo. Adornó las paredes con unas tablas de potencias de "e" preciosas, puso varios cuartos de divisiones del término independiente que costaron una burrada.
Empapeló las habitaciones con las gráficas de las funciones más conocidas, y puso varios paraboloides de revolución chinos de los que surgían desarrollos tangenciales en flor. Y Bernouilli le prestó su lemniscata para adornar su salón durante los primeros días. Cuando todo estuvo preparado, el arcotangente se trasladó al punto impropio y contempló satisfecho su dominio de existencia.
Varios días después fue en busca de la derivada de orden y cuando llevaban un rato charlando de variables arbitrarias, le espetó, sin más:
- ¿Por qué no vamos a tomar unos neperianos a mi apartamento? De paso lo conocerás, ha quedado monísimo.
Ella, que le quedaba muy poco para anularse, tras una breve discusión del resultado, aceptó.
El novio le enseñó su dominio y quedó integrada. Los neperianos y una música armónica simple, hicieron que entre sus puntos existiera una correspondencia unívoca. Unidos así, miraron al espacio euclídeo. Los astroides rutilaban en la bóveda de Viviany... Eran felices!
- ¿No sientes calor? - dijo ella
- Yo sí. ¿Y tú?
- Yo también.
- Ponte en forma canónica, estarás mas cómoda.
Entonces él le fue quitando constantes. Después de artificiosas operaciones la puso en paramétricas racionales...
- ¿Qué haces? Me da vergüenza... - dijo ella
- ¡Te amo, yo estoy inverso por ti...! ¡Déjame besarte la ordenada en el origen...! ¡No seas cruel...! ¡ven...! Dividamos por un momento la nomenclatura ordinaria y tendamos juntos hacia el infinito...
El la acarició sus máximos y sus mínimos y ella se sintió descomponer en fracciones simples.
(Las siguientes operaciones quedan a la penetración del lector)
Al cabo de algún tiempo la derivada enésima perdió su periodicidad. Posteriores análisis algebraicos demostraron que su variable había quedado incrementada y su matriz era distinta de cero.
Ella le confesó a él, saliéndole los colores:
- Voy a ser primitiva de otra función.
Él respondió:
- Podríamos eliminar el parámetro elevando al cuadrado y restando.
- ¡Eso es que ya no me quieres!
- No seas irracional, claro que te quiero. Nuestras ecuaciones formarán una superficie cerrada, confía en mí.
La boda se preparó en un tiempo diferencial de t, para no dar qué hablar en el círculo de los 9 puntos.
Los padrinos fueron el padre de la novia, un polinomio lineal de exponente entero, y la madre del novio, una asiroide de noble asíntota.
La novia lucía coordenadas cilíndricas de Satung y velo de puntos imaginarios.
Ofició la ceremonia Cayley, auxiliado por Pascal y el nuncio S.S. monseñor Ricatti.
Hoy día el arcotangente tiene un buen puesto en una fabrica de series de Fourier, y ella cuida en casa de 5 lindos términos de menor grado, producto cartesiano de su amor.
(http://ciencianet.com/romance.htmlTexto extraído de algún número de la revista de la ETS de Ingenieros Industriales de Madrid, allá por el año 1990. Firmado: "La jaca jacobiana")
MATEMÁTICAS VERSIFICADAS, BUENA OPCIÓN... TAMBIÉN PARA MEMORIZAR:
Nicolás y Matías, los autores de este vídeo, explican cómo surgió esta fantástica idea de mezclar una canción (obra Teorema de Thales) del antológico grupo argentino Les Luthiers e imágenes varias, para explicar a través de un vídeo-montaje ese teorema matemático: Quisimos explicar el teorema con imágenes de la vida cotidiana y realizar algo distinto y divertido. El video muestra imágenes de muchas partes de Buenos Aires y su relación con el teorema.
Por cierto, no se han olvidado tildar la palabra "video", es que en el español de Argentina esta palabra es grave (como en el étimo griego).
Roberto L. Blanco Valdés, LA VOZ DE GALICIA, 25/9/2011
L a ejecución, el pasado miércoles, de Troy Davis en el estado norteamericano de Georgia, ha vuelto a poner, trágicamente, en las portadas de gran parte de los periódicos del mundo la barbarie que supone que, en pleno siglo XXI, la más antigua democracia del planeta siga manteniendo una pena atroz e infame, que resulta un insulto ignominioso a la civilización y una flagrante violación de la dignidad del ser humano.
En las informaciones que se hicieron eco de esa ejecución se destacaba insistentemente la debilidad de las pruebas que existían contra Davis, un hombre de raza negra condenado a muerte por haber asesinado en 1989 a un policía que estaba fuera de servicio. Aunque, como es obvio, no negaré que tal hecho fuera relevante, la interpretación que de él podría derivarse volvería a poner el tema de la pena de muerte en un terreno del que ya debería haber salido: el de que esa pena es injusta, porque, en caso de error judicial, tal error resulta, si la pena ya ha sido ejecutada, irreparable; o el de que, en realidad, los condenados son, como es verdad en la mayoría de los casos, personas marginadas por motivos económicos, sociales o raciales.
Ahí estuvo centrado durante años el debate sobre la pena capital, como los aficionados al cine saben bien, pues la mayoría de las películas americanas -tantas y tan buenas- que han combatido esa barbarie lo han hecho presentándonos a unos acusados, muchas veces pobres y buena gente, sobre cuya culpabilidad existían dudas, o que no eran más que las víctimas indefensas de un sistema (penal, social, etcétera) profundamente injusto: tales eran, al fin y al cabo, las razones por las que se sostenía que no merecían ser castigados a la pena capital
Hasta que en 1995 Tim Robbins se sentó en la silla de director y llamó a esos dos genios de la interpretación que son Sean Penn y Susan Sarandon para filmar el más hermoso y descarnado alegato que se haya hecho jamás contra la pena capital: Pena de muerte. Sin concesiones al buenismo sensiblero, ni a la demagogia social, Robbins, ayudado por unas interpretaciones de Penn y Sarandon sencillamente estremecedoras, cambia por completo de perspectiva, para contarnos una historia basada en hechos reales: la de un asesino, Matthew Poncelet, que se ve asistido en los días previos a su castigo por una monja, Helen Prejean, que acabará sintiendo un inmenso dolor por la muerte de quien va a ser ejecutado, pero también por la familia de sus víctimas.
Y es que el personaje al que Robbins nos presenta no es ni un buen hombre ni un pobre desgraciado, sino un salvaje que ha cometido un espeluznante crimen porque esa fue su soberana voluntad. Ese elemento clave de la historia queda claro desde que comienza la película, de modo que el durísimo alegato que esta supone contra la pena capital solo procede del hecho de que el Estado no tiene derecho a decidir sobre la vida y la muerte de otros seres, aunque esos seres sean, como era Poncelet, abominables.
La pena de muerte debe ser abolida porque es un resto de barbarie en medio de la civilización. Y debe serlo aunque los condenados a ella no merezcan ni nuestra solidaridad por la posible injusticia que ha podido cometerse contra ellos ni nuestra compasión.
Dejo aquí el comentario sobre la película El verdugo, de Luis Berlanga que nos aconsejó ver la profesora.
Un saludo.
Gema Rodríguez Mollinedo.
José Luis, un empleado de una empresa funeraria, conoce a Carmen, la hija de un verdugo de profesión. Tras ser descubiertos en la cama por el padre de ella, este se ve en la obligación de pedirle matrimonio. Su posterior embarazo es el motivo por el cual se casan. Amadeo, el verdugo, decide jubilarse y presiona a su yerno para que este acepte su vacante y así obtener la vivienda que le ofrece el puesto de trabajo. Éste convencido de que no ejercerá la profesión aprueba esta propuesta, pero nada más lejos de la realidad.
La película gira en torno al tema de la pena capital. Más concretamente desde el punto de vista de los ejecutores y su moral. Destaca la forma en la que el verdugo intenta justificar el modo en el que se ejecuta a los condenados argumentando que en comparación con otros países, el método del garrote vil es indoloro, rápido y eficaz. Pero con los años se ha descubierto que rara vez la muerte era tan rápida e indolora como estos defendían, puesto que la agonía se alargaba a causa de la poca eficacia de este sistema de castigo y los condenados acaban falleciendo a causa de la asfixia.
Es denigrante la frialdad con la que el verdugo trata el tema del asesinato sin importarle estar privándole la vida a ser humano. La moral de este criminal es inexistente y defiende su trabajo asegurando ejercer justicia.
Este trabajo era terrible sobre todo en la época en la que se sitúa la acción puesto que se condenaba a muerte incluso por causas políticas. La pena capital es un acto atroz, pero todavía más si se ejecuta a una persona solo por sus ideas políticas contrarias al régimen de ese país, en este caso contrarias al fascismo.
El yerno por el contrario, parece tener una moral más sólida negándose por completo a ejercer su profesión, pero finalmente termina aceptando. El verdugo asegura que la primera vez que tuvo que ejecutar a alguien, al igual que su yerno, también dijo que jamás volvería a hacerlo. Este ejerció la profesión toda su vida, lo que nos lleva a pensar que con los años se convirtió en un ser mas frío y sin sentimientos al igual que le pasaría finalmente al marido de su hija.
En este vídeo me llama la atención la frialdad con la que la familia trata el tema de la pena capital preguntadole la hija al padre por la talla de la camisa de su marido puesto que los años de experiencia utilizando el garrote lo llevan a tener un amplio conocimiento de esto.
Una de las escenas finales es también muy llamativa porque es la hora de ejecutar al condenado y se puede observar en la cara del joven verdugo el pánico que siente y como finalmente se ve presionado a convertirse en un asesino.
LA PENA DE MUERTE
Comentario enviaado por Anxela Vázquez Cabo 2º BACH- C
La pena de muerte es innecesaria
ya que la muerte del criminal no borra el crimen cometido por él, ni
el dolor de las familias. Además no existe ninguna persona que tenga
el derecho a decidir sobre la vida o la muerte de otra.
De las distintas informaciones a
las que tuve acceso pude comprobar que con respecto a la pena capital
la sociedad se divide en dos, los que están a favor de esta medida,
porque se sienten más seguros con la muerte del delincuente; y los
que están en contra, entre los que me incluyo, puesto que una de las
finalidades de la justicia es la reinserción social, pero ¿qué
reinserción hay en una muerte?
Las sentencias judiciales no deben
de ir en contra de los derechos humanos, y uno de los principales es
el de la vida, así como el derecho a no ser sometido a penas
crueles, inhumanas o degradantes.
Aún siendo una aberración el
tener entre las leyes de un país la pena de muerte, todavía hay
países que la utilizan para disuadir a las personas de cometer
crímenes o delitos, como por ejemplo: Estados Unidos, Guatemala y
China.
Como conclusión debo decir que el
progreso moral de una sociedad conlleva que así como se ha acabado
con tradiciones vergonzosas tiempo atrás muy enraizadas, como la
esclavitud, se puede abolir también la pena capital en todo el
mundo.
La
pena capital, ¿una ley mundial?
Juan Carlos Rodríguez Novoa
Durante
los diferentes períodos de la historia mundial no se le ha otorgado
una gran importancia al ser humano. Se ha llegado a matar por temas
que actualmente no tienen tanta consideración, como puede ser la
homosexualidad. No es hasta este siglo, cuando empieza la
preocupación por la vida y los derechos humanos.
La
pena de muerte es un tema que se pone constantemente en las bocas de
los habitantes de países europeos como el nuestro. A veces no se da
crédito a que aún siga vigente una ley tan cruel como el castigo a
morir. En algunos estados de la gran potencia mundial que es Estados
Unidos, sigue en pie la llamada pena capital.
Sin
embargo, no todo el mundo está en contra de la nombrada ley. Otras
tantas personas piensan que hoy en día hay mucha violencia en el
mundo y que miles de cárceles gastan numerosas cantidades de dinero,
el cual podría ser destinado a otros servicios, y no a mantener a
personas que no servirán para mucho en la sociedad.
Hay
que tener en cuenta que aprobar una norma como esta sería dejar en
manos del Gobierno la vida de todos y cada uno de los ciudadanos que
cometan un error. Muchas presidencias ya no saben manejar un país
como para poner en sus manos la vida de un posible inocente.
Estar
a favor de la pena capital sería quererla imponer en cada rincón
del mundo. Si la pregunta es, ¿debería ser esta pena una ley
mundial? Mi respuesta es no. Como tantas cosas injustas en este
planeta, las cárceles deberían seguir gastando esas altas
cantidades de dinero en mantener a esos posibles delincuentes.
¿ALGUIEN SE ATREVE A REDACTAR O A GRABAR UN COMENTARIO CRÍTICO?
Por deferencia de Pilar Conde, se incluye este comentario editorial de Iñaki Gabiondo en su informativo de n-cuatro del 9 de septiembre de 2009, que aborda la cuestión del "analfabetismo social", la ausencia de disciplina.
El catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela, Roberto Banco Valdés, trata en el siguiente artículo publicado en La Voz de Galicia del 2 de mayo de 2010, la cuestión del principio de autoridad, afín al de la disciplina.
Del profesor ogro al policía, pasando por el profe coleguilla
Llevo más de un cuarto de siglo dando clases a chavales de entre 18 y 20 años y jamás he tenido ni el más mínimo conflicto con ninguno de los miles de alumnos que han pasado por mis clases. De hecho, no recuerdo siquiera haber recurrido nunca a una expulsión. Ahora bien, desde el primer día he dejado claro siempre que yo soy el profesor y ellos los alumnos: antes, por supuesto, cuando los estudiantes dudaban de si entraba a darles clase un alumno bromista de los cursos superiores; pero también ahora cuando, por mi aspecto, ¡ay!, la diferencia es evidente.
¿Y qué significa hacer tal distinción? No, desde luego, ser un ogro, maltratar de ningún modo a los alumnos o actuar con ellos de una manera altanera, soberbia o antipática: consiste en dejar claro que quien va a enseñarles no es como ellos, pues solo esa diferencia de experiencia y formación justifica y al mismo tiempo hace posible la labor de aprendizaje. Un enseñante, al margen del nivel en el que enseñe, no es, para decirlo claro y pronto, un coleguilla. Y si lo es, pues mal asunto.
De hecho, cuando leo las últimas noticias sobre la conveniencia o no de dotar al profesor de una autoridad especial que le permita mantener el orden en sus clases, no puede dejar de pensar que en España no nos enfrentaríamos a este problema del modo en que hoy lo hacemos (cautivos y desorientados) si no hubiéramos aceptado, tan contentos, el falso igualitarismo que, como la carcoma, ha penetrado en todos los niveles de nuestro sistema educativo.
Sé bien, claro, que el problema se plantea de un modo diferente en la enseñanza primaria o secundaria y en la universitaria, en la que los alumnos llegan ya muy peneirados. Y sé también que los fenómenos de desafío a la autoridad que se viven en muchos centros tienen que ver con una composición del alumnado, que en los últimos años ha cambiado de forma muy notable.
Pese a ello, estoy convencido de que estaríamos en una situación bastante mejor si no hubiéramos comprado esa mercancía averiada del colegueo alumno/profesor que se ha vendido aquí como el top de la pedagogía más moderna y progresista. ¡Un cuento chino!
Es justamente desde posiciones progresistas, que son las mías, que defiendo que el principio de autoridad es indispensable para cualquier tipo de docencia. Que nada hay más avanzado que defender la ética del mérito y el esfuerzo personal. Y que un sistema educativo ordenado y eficaz es la mejor palanca de igualación social que un país moderno puede construir. Suponer que todo esto es antiguo y rancio es una manifestación más de la terrible confusión en que vivimos en España, donde no solo es ya frecuente confundir el tocino con la velocidad, sino la libertad con la barbarie.
A través de estos enlaces podréis acceder a las ediciones electrónicas de los diarios donde se informó de nuestras sesiones con los periodistas y fotógrafas de prensa de esos mismos medios, así como de la visita a nuestro centro de los portavoces de los grupos políticos municipales y de la alcaldesa, prestándose amablemente todos ellos y ellas a que hiciésemos prácticas de periodismo en el instituto do Carril.
1. El género informativo se caracteriza por ofrecer la narración objetiva de unos hechos de interés general y se materializa en las noticias y en los reportajes objetivos. La noticia es el relato de un acontecimiento de actualidad que suscita interés público. El periodista tiene la responsabilidad de relatar con la mayor objetividad y veracidad posible cómo se han producido esos acontecimientos o hechos, sin ningún tipo de valoración personal u opinión. El estilo lingüístico utilizado está claramente definido por las siguientes normas: claro, concreto y conciso (las tres ces). Las noticias siguen una estructura de pirámide invertida (1). En la noticia se deben incluir los datos esenciales para la comprensión del acontecimiento. Se tiene que proporcionar al público las respuestas a las llamadas 5 W: Quién, qué, cuándo, dónde, por qué (who, what, when, where, why, a las que, se puede añadir el Cómo (How).
La noticia se compone de tres partes: titular, lead o entradilla y cuerpo de la noticia.
El reportaje objetivo es un relato que describe un hecho sin incluir opinión o valoración del periodista. El reportaje objetivo cumple en gran parte las mismas funciones que la noticia. Presenta bastantes elementos comunes, sobre todo que el periodista mantiene la objetividad en la presentación de los hechos. Es un relato descriptivo que no debe incluir opiniones personales o valoraciones del periodista. Se diferencian de la noticia en que su extensión generalmente es mayor. El reportaje, por tanto, permite al periodista ofrecer un mayor número de datos complementarios que cuando redacta una noticia.
2. El género interpretativo combina la información con la opinión y de ese cóctel surgen las crónicas, los reportajes interpretativos, las entrevistas, etc.
Existen distintos tipos de entrevistas, pero la entrevista periodística por excelencia es la que se conoce como entrevista de personalidad. El periodista, en este caso, trata de recoger con veracidad la personalidad del personaje entrevistado. Comparte con sus lectores aquellos elementos más significativos de la conversación que ha mantenido con ese personaje. La técnica de redacción de la entrevista consiste en alternar las descripciones o consideraciones que realiza el periodista con las palabras textuales del entrevistado. Esa combinación permite que el lector pueda penetrar en la psicología del personaje. El periodista introduce en sus consideraciones elementos interpretativos. Las entrevistas de personalidad suelen contar con una extensión considerable que puede alcanzar distintas páginas y suelen ir acompañadas de un reportaje fotográfico que retrata la imagen del entrevistado, mientras que el texto de la entrevista pretende retratar el "espíritu" del mismo. La entrevista debe comenzar con un breve párrafo en el que se presenta a la persona entrevistada y se aportan algunos datos de interés a propósito de las circunstancias y de la oportunidad que propiciaron la entrevista.
A la hora de editar el texto, se escriben las palabras textuales del entrevistado con un estilo de letra diferente y precedidas de la inicial de su nombre, estableciendo así la diferencia formal con respecto a la propia intervención del entrevistador. Si por su extensión, o por carecer de relevancia, se decide omitir una parte de lo que el entrevistado nos ha contestado, se señala el "corte" así: [...]
La crónica periodística se considera un género interpretativo que consiste en la narración de una noticia en la que se incorporan ciertos elementos de valoración, aunque estos siempre tienen un carácter secundario frente a los elementos estrictamente informativos. Se trata de un género periodístico híbrido, como también lo son el reportaje interpretativo o la entrevista. El estilo de la crónica es objetivo al igual que el de la noticia, pero el periodista se permite una mayor libertad expresiva en el uso del lenguaje, hasta el punto de crear un estilo personal. También puede estructurar la crónica con libertad, sin aplicar la pirámide invertida con la intención de mantener el interés desde la primera hasta la última línea.
(1). Es decir, se sintetiza lo sustancial en el titular y en la entradilla, se jerarquiza la información y se van relegando hacia el final los datos informativos secundarios, porque si hay que cortar la noticia así no se prescinde de lo más importante.