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miércoles, 11 de enero de 2017

EL MAGISTRAL DISCURSO DE NATALIA LIZET LÓPEZ LÓPEZ



El magistral discurso de Natalia Lizet López López, una niña mejicana de once años que cursa 6º de Primaria, puede servirnos como un estupendo referente.
Ella desarrolla su entusiasta monólogo en un foro muy solemne, constituido por adultos (algunos de los cuales ejercen cargos públicos) sin necesidad de leer, sin perder la concentración y sin vacilar, de modo impecable, haciendo gala de una inmensa riqueza léxica para su edad. 
Natalia centra su discurso en los valores inclusivos de la multidiversidad cultural del estado de México y lo hace desde su convencido orgullo de persona indígena. Por eso, su discurso es biblingüe, aunque mayoritariamente se expresa en español.



viernes, 15 de marzo de 2013

LAS FOBIAS


SUSTANTIVOS CULTOS PARA REFERIRSE A LAS FOBIAS,
por Beatriz García Gesto, de 1º de Bachillerato C

Gran parte de la gente dice no tener miedo a nada, de hecho si vas por la calle y le preguntas a alguien de qué se asusta no te lo dirá; pero nuestro idioma demuestra lo contrario, pues hay una amplia gama de palabras referidas a miedos o temores: claustrofobia, agorafobia, acrofobia, anglofobia, homofobia, islamofobia, xenofobia…

Una persona claustrofóbica es aquella que tiene miedo a los lugares cerrados, el DRAE la define como “Angustia producida por la permanencia en lugares cerrados”. Un claro ejemplo son los ascensores donde alguien con claustrofobia no sería capaz de subir por miedo a quedarse atrapado/a. El término que designa este miedo proviene del latín claustrum (encierro) y del griego φοβία (temor).

Una vez que conoces la procedencia de esta palabra, resulta más fácil descubrir el nombre de otros miedos, como su antónimo agorafobía, miedo a los lugares abiertos o según el DRAE: “En psiquiatría, sensación morbosa de angustia o miedo ante los espacios despejados, como las plazas, las avenidas, etc.” Este vocablo viene del griego ἀγορά (plaza pública) y φοβία.

También la gente suele temer a las alturas, y a esto se lo denomina acrofobia y este, como el anterior, procede del griego (ἄκρα –cima, punta- y φοβία); aunque a este problema también se le puede conocer como vértigo, que procede del latín vertīgo, -ĭnis (movimiento circular), que es una “sensación de inseguridad y miedo a precipitarse desde una altura o a que pueda precipitarse otra persona”.

Uno de los miedos más polémicos es la homofobia, que está definida en el DRAE como “una aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”, aunque hay quien también incluye dentro de esta fobia el rechazo hacia los bisexuales y transexuales. Esta palabra proviene de del griego ὁμός (igual o semejante) y φοβία.

En resumen, nuestro idioma es muy rico en este aspecto de la lengua, ya sea porque realmente todo el mundo siente miedo de algo o porque en algún momento hubo suficientes personas que manifestaron miedo a algo y se tuvo que inventar una palabra para referirse a eso.

La conclusión es que da igual a qué le tengas miedo, probablemente exista una palabra para designarlo.

martes, 12 de marzo de 2013

¿Por qué tanto "coño" y tanta "polla"?

Marta Carro Pérez, de 1º de Bachillerato nos propone la lectura amena y reflexiva de su texto, no exento de un punto de vista crítico, centrado en el uso de los términos "coño" y "polla":

domingo, 17 de febrero de 2013

Riqueza machista de sinónimos

Candela ha redactado este estupendo texto expositivo como trabajo de clase y tomando por referencia el texto atribuido a Pérez Reverte sobre la riqueza lingüística del castellano para aludir al aparato genital masculino.
¿Pero hay en él una tesis argumentativa personal de la autora o es meramente de tipo expositivo?
Lee y comenta... 


La palabra con más sinónimos

por Candela Vidal Blanco, de 1º de Bachillerato A


 
Una de las palabras con más sinónimos en el lenguaje castellano, que hace referencia a la mujer que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero, es prostituta, o más comúnmente, puta. Se trata de un ejemplo de la riqueza lingüística en esta lengua y denota el machismo que todavía está presente en la sociedad, pues muchas veces se utiliza como insulto, y no solo hacia las mujeres que ejercen esta profesión.
El término más digno que se emplea para denominar a estas mujeres es “trabajadora sexual”, pero tienen infinidad de nombres más que son altamente despectivos y que son utilizados incluso por los hombres que disfrutan de sus servicios, como es el caso de “cualquiera” y “mujerzuela”.
También son conocidas como “rameras”, pues hubo un tiempo en el que colocaban un ramo de flores en el balcón o la entrada de su vivienda para ser localizadas por sus clientes.
“Furcia”, “fulana”, “meretriz”, “hetaira”, “cortesana” y “mujer de la mala vida” son otros apodos que se les imponen. También son llamadas peyorativamente “perras”, considerando que son como la hembra del perro cuando entra en celo y es seguida por varios machos que esperan copular con ella. El caso de “zorra” y “pécora” (proviene de pecus, que en latín significa “res”) es similar, ya que la característica más identificativa que poseen es la astucia, de la cual se sirven para atraer a los machos.

Por “culpa de” Mesalina, esposa del emperador romano Claudio, quien era conocida ser muy poderosa y tener costumbres disolutas, también se les atribuye ese nombre.
“Suripanta” (mujer ruin y despreciable), “barragana” (mujer que vive con un hombre sin estar casada con él), “coima”, “pelandusca”, “trotacalles”, “buscona”, “mujer pública”, “perdida”, “mantenida”, “lagartona” y muchos más son nombres que se les adjudican a estas mujeres “de vida alegre” que, a veces, la tienen muy difícil.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

MORFOLOGÍA, SEMÁNTICA Y LÉXICO POR "COJONES"


UNA MUY INTERESANTE MUESTRA DE LA RIQUEZA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

Este texto atribuido a Arturo Pérez Reverte, académico de la R.A.E., demuestra el uso tan prolífico que de los cojones se hace en el español, de un modo muy técnico a la par que divertido.


Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano, es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada, que hace referencia a los atributos masculinos, "cojones". Se trata de una palabra malsonante para algunos mientras que otros la tienen siempre en la boca.
Si va acompañado de un numeral, tiene distintos significados según el número utilizado. Así, "uno" significa caro o costoso (valía un cojón). "Dos", significa valentía (tenía dos cojones), "tres" significa desprecio (me importa tres cojones) y un número muy grande y par significa dificultad (lograrlo me costó mil pares de cojones).
El verbo cambia el significado. "Tener" indica valentía (aquella persona tenía cojones); aunque en admiración puede significar sorpresa (¡tiene cojones!). "Poner" expresa un reto, Especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa). También se los utiliza para apostar (me apuesto los cojones) o para amenazar (te corto los cojones).
El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el tiempo presente, indica molestia o hastío (me toca los cojones), el reflexivo significa vagancia (se toca los cojones), pero el imperativo significa sorpresa (¡tócate los cojones!).
Los prefijos o sufijos modulan su significado:
  • "a" expresa miedo (acojonado)
  • "des" significa cansancio (descojonado)
  • "udo" indica perfección (cojonudo)
  • "azo" se refiere a la indolencia o abulia (cojonazos).
Las preposiciones matizan la expresión.
  • "De" significa éxito (me salió de cojones) o cantidad (hacía un frío de cojones)
  • "por" expresa voluntariedad (lo haré por cojones)
  • "hasta" expresa el límite de aguante (estoy hasta los cojones)
  • "con" indica el valor de un hombre (era un tío con cojones)
  • "sin" la cobardía (era un tío sin cojones).
Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa el frío (se me quedaron los cojones morados); la forma el cansancio (tenía los cojones cuadrados); pero el desgaste implica experiencia (tenía los cojones pelados de repetirlo).
Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados), pero también hay un tamaño máximo (tiene los cojones como el caballo de Espartero) que no puede superarse, porque entonces indica torpeza o vagancia (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos e incluso necesita una carretilla para llevarlos).
La interjección ¡cojones! significa sorpresa, y cuando uno se encuentra perplejo los solicita (¡manda cojones!).
también, en ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones).
La situación anatómica también expresa estado de ánimo (se me pusieron los cojones de corbata).
Un compromiso ante circunstancias difíciles y la voluntad de superar adversidades queda muy bien expresada con "hay que echarle cojones".
Los aires dictatoriales y autoritarios se ponen de manifiesto con "aquí no hay más cojones que los míos".
En resumen, será difícil, encontrar una palabra en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.

Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española tenemos:

Cojón.

1. (Del lat. coleo. ) m. testículo. Es voz malsonante.

2. Ú. en pl. como interjección para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.

Cojones: Atributos masculinos.


Algunos ejemplos:

"Valía un cojón" Expresa caro ó costoso.
"Tiene dos cojones" Expresa valentía.
"Con un par de cojones" Expresa decisión, valentía.
"Me importa tres cojones" Expresa desprecio.
"Me costo 1000 pares de cojones conseguirlo" Expresa dificultad.
"Aquella persona tiene cojones" Expresa valentía.
"Tiene cojones!" Expresa sorpresa.
"Puso los cojones encima de la mesa" Expresa reto.
"Me corto los cojones" Expresa seguridad en una apuesta.
"Me toca los cojones" Expresa molestia o hastío.
"Se toca los cojones" Expresa vagancia.
"¡Tócate los cojones!" Expresa sorpresa.
"Acojonado" Expresa miedo.
"Descojonado" Expresa cansancio.
"Cojonudo" Expresa calidad o perfección.
"Cojonazos" Expresa vagancia, indolencia o abulía.
"Me salió de cojones" Expresa éxito.
"Hacia un frío de cojones" Expresa cantidad.
"Lo haré por cojones" Expresa voluntariedad.
"Estoy hasta los cojones" Expresa el limite del aguante.
"Era un hombre sin cojones" Expresa cobardía.
"Se me quedaron los cojones morados" Expresa frío.
"Tenía los cojones cuadrados" Expresa valor.
"Tenía los cojones pelados de repetirlo" Expresa experiencia.
"¡Cojones!" Expresa sorpresa.
"¡Manda cojones!" Expresa perplejidad.
"Me sale de los cojones" Expresa voluntad y orden.
"Los cojones 33" Expresa pasividad.
"Le cuelgan los cojones" Expresa torpeza o vagancia.
"Se pisa los cojones" Expresa torpeza o vagancia.
"Se sienta sobre ellos" Expresa torpeza o vagancia.
"Necesita una carretilla para llevarlos" Expresa torpeza o vagancia.
"Ole tus cojones" Expresa admiración.
Otros:
"Tiene dos cojones grandes y bien plantados":
"Como el caballo de Espartero"

LA COPLA DEL EUFEMISMO

Que la lengua es producto primordial de nuestra civilización nadie lo duda y, por lo tanto, nadie debiera dudar que refleja nuestros valores. A menudo, ciertos aspectos de nuestra sociedad molestan si se los presenta crudamente; así que se recurre con no poca frecuencia a procedimientos lingüísticos "políticamente correctos" para enmascarar el referente incómodo, es decir, la cruda realidad.
Algunas expresiones eufemísticas nacen siendo fruto de las mejores intenciones, pero en muchas ocasiones lo que se pretende es manipular las conciencias de los usuarios de la lengua, es decir, de la ciudadanía que las adopta.

Y he aquí un estupendo ejemplo, la canción titulada "La copla del eufemismo" interpretada por Marisela Verena. Como el vídeo es bastante largo porque comienza con una entrevista, puedes empezar a visionarlo y, sobre todo, a escucharlo atentamente a partir del minuto 4: